Roland Rainer estudió arquitectura en la Universidad Técnica de Viena (1928–1933). Influido en sus inicios por el racionalismo, desarrolló posteriormente una teoría urbanística propia, defendiendo la idea de una “ciudad estructurada y dispersa” (gegliederte und aufgelockerte Stadt): viviendas de baja altura y alta densidad combinadas con amplios espacios verdes y acceso a la naturaleza.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Rainer se convirtió en una figura central en la reconstrucción de Viena. Como asesor urbanístico, promovió una estructura urbana policéntrica, la densificación controlada de los bordes urbanos y la preservación del paisaje. Fue también crítico con la destrucción del tejido urbano tradicional, apoyándose en lecciones derivadas de la arquitectura vernácula y anónima.
Su obra construida más destacada es la Wiener Stadthalle, un gran complejo multifuncional que consolidó su reputación. Otros proyectos significativos incluyen numerosas viviendas unifamiliares en las que exploró la prefabricación y la eficiencia material. Como profesor en la Academia de Bellas Artes de Viena (1956–1980), influyó en generaciones de arquitectos, promoviendo un diseño social y ambientalmente responsable.