Ricardo Martínez de Hoyos fue un pintor mexicano que desarrolló una trayectoria singular dentro del arte del siglo XX en México, distinguida por su estilo figurativo y sus atmósferas características.
Inicialmente influido por la Escuela Mexicana de Pintura y por la estética del arte prehispánico, Martínez integró estas fuentes con las corrientes de vanguardia de la segunda mitad del siglo, desarrollando un lenguaje visual altamente personal. A partir de mediados de la década de 1950 consolidó un estilo característico en el que figuras corpulentas y volumétricas, tratadas con un magistral uso de la luz y una pincelada delicada, ocupan casi por completo la superficie pictórica, transmitiendo una presencia monumental y emotiva.
Su carrera incluyó numerosas exposiciones individuales en México, Estados Unidos y Brasil, así como retrospectivas en instituciones como el Museo de Arte Moderno y el Palacio de Bellas Artes. Martínez también trabajó como ilustrador de obras literarias y recibió un amplio reconocimiento nacional e internacional, consolidándose como uno de los artistas más representativos de su generación.
Rubén Bonifaz Nuño escribió sobre su obra:
“Pintura la de Ricardo Martínez, ese mundo habitado por gigantes en los que la energía de la vida se concentra como necesidad armoniosa de ascenso, despliega continuamente el logro absoluto de su afán ininterrumpido, de su visión imperturbable. La luz llega y el lienzo se hace como el chispear de una fuente; el color se desplaza por las zonas iluminadas; los volúmenes tangibles se liberan.” - Bonifaz Nuño, Rubén. "Ricardo Martínez". México, Fondo Editorial Panorama, 1994. pp. 48-49.