Edward Quinn fue un fotógrafo irlandés conocido principalmente por documentar la vida cultural de la Riviera Francesa durante la década de 1950. Nació en Dublín y comenzó su trayectoria profesional como músico, antes de servir como navegante en la RAF, tras lo cual se dedicó plenamente a la fotografía.
Desde 1949, establecido en Mónaco, Quinn capturó la atmósfera de los llamados “felices años cincuenta”, fotografiando estrellas de cine, artistas, aristócratas y el mundo de la Fórmula 1. Sus imágenes, de carácter espontáneo y desenfadado, retratan a figuras como Brigitte Bardot, Grace Kelly y Marlon Brando en momentos informales fuera de escena. También trabajó ampliamente con destacados artistas, entre ellos Salvador Dalí y Max Ernst, y desarrolló una estrecha amistad con Pablo Picasso, a quien fotografió durante muchos años.
En la década de 1970, Quinn orientó su trabajo hacia temas literarios, produciendo James Joyce’s Dublin, un proyecto que recibió el elogio de Samuel Beckett. En 1992 se trasladó a Suiza, donde continuó trabajando hasta su muerte en 1997. Hoy su legado se conserva a través de sus archivos y publicaciones, que muestran un estilo fotográfico de carácter observacional y directo.