(Ocotlán de Morelos, Oaxaca, 1925 – 2001)
Conocido como el "Señor de los Sueños", fue uno de los máximos exponentes del realismo mágico en la pintura mexicana. Estudió en la Academia de San Carlos en la Ciudad de México y dedicó gran parte de su vida a la enseñanza del dibujo antes de alcanzar el reconocimiento internacional en la década de los 70, gracias al apoyo de figuras como Rufino Tamayo. Su obra se caracteriza por una estética nostálgica y festiva que celebra la cotidianidad de los pueblos oaxaqueños.
Su universo visual está poblado por mujeres flotantes, novias etéreas, músicos, iglesias y mercados, elementos que plasmó con una paleta de colores vibrantes y una perspectiva que desafía la lógica espacial. Aunque su estilo es profundamente local, logró una proyección universal al elevar los recuerdos de su infancia en Ocotlán a la categoría de arte fantástico. Su técnica no se limitó al óleo, sino que destacó notablemente en el collage y el dibujo, donde exploró la composición de manera lúdica y poética.
Más allá del lienzo, Morales fue un filántropo dedicado a su tierra; a través de su fundación, invirtió gran parte de sus ganancias en la restauración del patrimonio arquitectónico de Oaxaca (como el ex-convento de Santo Domingo en su pueblo natal) y en la promoción de la cultura y la ecología. Su legado es un referente indispensable del arte mexicano contemporáneo, presente en las colecciones más importantes del mundo y recordado por su capacidad de pintar el alma de México desde la lente del afecto y la memoria.
En la colección de arte UDLAP se encuentran cuatro de sus obras, las cuales tres son Talavera y la otras es grabado sobre metal; sus nombre son: “Enfrente de ti”, “Mirando tus pasos pasos”, “Mujeres de mi pueblo”.
Conocido como el "Señor de los Sueños", fue uno de los máximos exponentes del realismo mágico en la pintura mexicana. Estudió en la Academia de San Carlos en la Ciudad de México y dedicó gran parte de su vida a la enseñanza del dibujo antes de alcanzar el reconocimiento internacional en la década de los 70, gracias al apoyo de figuras como Rufino Tamayo. Su obra se caracteriza por una estética nostálgica y festiva que celebra la cotidianidad de los pueblos oaxaqueños.
Su universo visual está poblado por mujeres flotantes, novias etéreas, músicos, iglesias y mercados, elementos que plasmó con una paleta de colores vibrantes y una perspectiva que desafía la lógica espacial. Aunque su estilo es profundamente local, logró una proyección universal al elevar los recuerdos de su infancia en Ocotlán a la categoría de arte fantástico. Su técnica no se limitó al óleo, sino que destacó notablemente en el collage y el dibujo, donde exploró la composición de manera lúdica y poética.
Más allá del lienzo, Morales fue un filántropo dedicado a su tierra; a través de su fundación, invirtió gran parte de sus ganancias en la restauración del patrimonio arquitectónico de Oaxaca (como el ex-convento de Santo Domingo en su pueblo natal) y en la promoción de la cultura y la ecología. Su legado es un referente indispensable del arte mexicano contemporáneo, presente en las colecciones más importantes del mundo y recordado por su capacidad de pintar el alma de México desde la lente del afecto y la memoria.
En la colección de arte UDLAP se encuentran cuatro de sus obras, las cuales tres son Talavera y la otras es grabado sobre metal; sus nombre son: “Enfrente de ti”, “Mirando tus pasos pasos”, “Mujeres de mi pueblo”.